Los CFOs (Directores Financieros) enfrentan una tensión constante entre mantener liquidez suficiente y maximizar el rendimiento del efectivo de la empresa. Decidir digitalizar la tesorería significa dejar atrás procesos manuales imprecisos y adoptar métodos que favorecen agilidad, control y valor financiero.
Este proceso, además de tecnología, exige también disciplina, métricas robustas y estándares rigurosos para elegir herramientas que respondan a las necesidades reales.
Este artículo aborda los retos más frecuentes en la gestión manual y los beneficios operativos y estratégicos de pasar a lo digital. Además, hace referencia a los criterios que deberías emplear al seleccionar una solución.
La gestión manual de la tesorería se caracteriza por depender de entradas manuales, reconciliaciones bancarias cerradas al mes y retos ante imprevistos financieros.
En este caso, las previsiones se basan en estimaciones parciales, lo que produce sobregiros o capital inmovilizado. Cada error de digitación, cada retraso en ingreso de datos, complica la visibilidad de la liquidez real en tiempo cercano.
Digitalizar la tesorería ofrece visibilidad inmediata de la liquidez y convierte el capital ocioso en un recurso con rendimientos tangibles.
El uso de múltiples sistemas no conectados —por ejemplo, hojas de cálculo distintas para cuentas por cobrar, cuentas por pagar y flujo bancario— genera información dispar.
Las discrepancias entre departamentos deterioran la calidad de los reportes y obligan a dedicar tiempo para verificar cifras. La falta de alertas automáticas conduce a incumplimientos de pago y falta de aprovechamiento de descuentos. También destaca la ociosidad de caja cuando se podrían hacer inversiones de corto plazo.
Además, la gestión manual reduce la capacidad de respuesta ante escenarios adversos. Crisis de liquidez, cambios abruptos en tipos de interés o subidas imprevistas de costos operativos, son algunos de ellos.
Ante la ausencia de herramientas que permitan simulaciones, los CFOs no cuentan con escenarios alternativos claros. Esto limita la toma de decisiones proactivas.
Digitalizar la tesorería incrementa la velocidad de procesamiento de pagos y cobros. Automatiza conciliaciones con bancos, elimina entradas duplicadas y consolida información relevante para tomar decisiones informadas.
De este modo, se reduce la incidencia de errores y sus consecuencias. También, se libera tiempo del equipo para tareas analíticas, no solo operativas.
Al mismo tiempo, mejora la calidad de los pronósticos de flujo de efectivo. Se dispone de datos actualizados al día, saldos reales, y se evitan sorpresas por pagos olvidados o ingresos inesperados.
Eso facilita negociar condiciones con proveedores, optimizar líneas de crédito y tener un amortiguamiento frente a variaciones de demanda o escaladas de costos.
Digitalizar la tesorería como parte de un plan financiero permite asignar recursos excedentes con precisión. Bien sea invertir capital que actualmente está inactivo, aprovechar instrumentos financieros de corto plazo o alinear la estrategia financiera con objetivos de rentabilidad.
Además, aporta transparencia; tanto las auditorías como los reportes internos e informes para directorio muestran cifras coherentes, trazables, confiables.
A continuación te explicamos algunos de los enfoques que puedes poner en práctica para elegir el instrumento adecuado:
DSO (Days Sales Outstanding) y DPO (Days Payable Outstanding) son métricas claras. Si el digitalizar la tesorería logra reducir días de cobro o extender plazos de pago sin penalización, estás ganando. El ciclo de conversión de efectivo (CCC) debería reducirse.
Considera también indicadores como:
Con tesorería digital, los CFOs anticipan riesgos, optimizan flujos y fortalecen decisiones financieras con datos confiables.
Ahora bien, la digitalización de la tesorería empresarial requiere herramientas que combinen simplicidad, seguridad y rendimiento.
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Digitalizar la tesorería representa un compromiso más profundo que implantar una herramienta nueva. Implica transformar la manera en que gestionas liquidez, capital ocioso, previsión financiera y rendimientos operativos.
Un CFO debe tener claridad sobre métricas reales, criterios precisos y una estrategia de inversión bien definida. De esta forma, podrá romper la barrera entre simplemente tener caja líquida o hacer que esa caja rinda.
Kuspit ofrece soluciones concretas para acompañar ese proceso de digitalizar la tesorería. Gracias a su plataforma tendrás acceso a miles de productos de inversión, liquidez diaria y mejores rendimientos frente a opciones tradicionales. Todo mediante una herramienta segura y práctica.
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